Mi Resumen de Verdiales
por Juan Calderón Salas
Leía en una página Web, de la Revista ViaMichelin, un artículo referente a una entrevista que le hacen a; Dña. Pepa Guerra Valdenebro.
A la pregunta de; ¿Cuál es el origen de los Verdiales?
Responde: No hay ninguna documentación escrita y todo son conjeturas. Bien fundamentadas, pero sin escritos para poder cotejarlos.
Hasta aquí perfecto.
Pero con todo mis respetos a Dña. Pepa, en lo que vale y ha hecho según ella, por recuperar la Fiesta de Verdiales, debo discrepar en cuanto a lo que dice seguidamente;
El origen del nombre de Verdiales? Puede deberse a que la gente del campo, llama verdial a todas las matas bajas, y a un tipo de aceituna larga.
Señora mía esto no es del todo correcto, lo de la aceituna sí, pero en cuanto a las matas bajas, tengo que discrepar rotundamente. Yo nací por debajo de la Ermita, me críe en la Ermita de Los Verdiales, pasé mi niñez en aquellos montes, buscando nidos, poniendo “trampas”, y apedreando lagartos, y jamás había oído tal barbaridad. ¡Jamás! Recuerdo que se les llamase verdial a ninguna mata del campo, por el contrario, sí recuerdo muy bien de Los Verdiales, que a cada mata del campo le dábamos su nombre, y una aplicación concreta según sus características.
Por ejemplo: El matagallos, lo usábamos a modo de estropajo para fregar los platos y para quitar....lo que las gallinas soltaban cuando entraban a la casa, luego tenemos; Las arastepas, el cantueso, la ahulaga, la retama, el tomillo y un largo etc. de tipo leñoso, que a parte de darle su nombre, se utilizaban normalmente para caldear el horno, cuando había con que hacer un poco de pan.
Luego estaba la Altabaca, que era idónea para hacer una especie de escoba y barrer los chumbos, la melosa, es tupida y pegajosa, lo que le da unas características especiales, para utilizarla a modo de escoba también, pero en este caso, para cuando se “sacaba un horno de carbón”, irle “espurreando” el agua, apagando los “tizos”, o tizones.
Labor que me tocó hacer muchas veces siendo un niño, ayudándole a mi padre, quemándome los pies por el suelo incandescente y la cara por el vapor que despide al echarle el agua a los tizones ardiendo.
Por otro lado; tanto La Sahareña, como la manzanilla silvestre y la Colicosa, se utilizaban cuando se tenían molestias en las tripas y estomago, etc. a modo de infusión. (Cuando dolía la barriga).
Podía seguir dando nombres de matas bajas y sus utilidades, pero creo que con las aquí citadas es suficiente, pues de lo contrario me haría muy pesado y no es mi intención, pero nunca por ser una mata baja, de la especie que sea se le llamó verdial.
Ahora quiero hacer constar, que no digo todo esto a modo de crítica, ni muchísimo menos, sino todo lo contrario, lo hago a modo informativo y con el ánimo de esclarecer en lo posible nuestra cultura, porque aunque llevo muchos años, que por desgracia no piso Málaga recuerdo todo esto, de mi niñez en aquellos montes de Los Verdiales, y me preocupo mucho de no olvidarlo.
Yo entiendo, y es mi humilde opinión, que cuando no se sabe una cosa con certeza, habría que indagar un poco más, entre los confines de los pueblos, y puesto que desgraciadamente no hay mucho escrito sobre el tema, preguntar a los lugareños más antiguos; a los ancianos, informarse mejor antes de decir cosas erróneas para cubrir el expediente, porque así no haremos otra cosa, que crear más confusión aún sobre una cosa tan importante como es; La Cultura milenaria de un pueblo, Nuestro pueblo y nuestra Fiesta. ¡Muchas gracias!
Es testimonio de Juan Calderón Salas.
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